viernes, 13 de febrero de 2009

Boris - Rom 8 - Esperanza

  1. Ya no andamos conforme a la carne sinó conforme al Espíritu, desde que nos convertimos éste Espíritu de Dios vino a morar en nosotros de modo que ahora guía nuestras vidas.
  2. Nuestra carne está muerta y nuestro espíritu vive por la justicia que hay en nosotros y así como Jesus fué levantado de entre los muertos por causa del espíritu también este mísmo espíritu nos levantará a nosotros.
  3. Los que viven por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Ésto es lo que dice la palabra de Dios, por tanto ahora somos hechos hijos de Dios.
  4. Él Espíritu es el que intercede por nosotros y clama por nosotros en todo tiempo y lugar, porque dentro de nosotros existe un clamor por justicia y santidad.
  5. Entonces por el Espíritu de Dios que mora en nosotros es que estámos justificados y Dios está con nosotros, y por Jesucristo nuestro Señor que intercede por nosotros nadie nos condenará.
  6. Nada nos separará del amor de Dios. Por tanto no tenemos qué temer, sinó que confiar en que nada de éste mundo nos podrá quitar éste regalo tan grande. Gloria a Dios.
Aplicación:
  • Así que ya no vivimos por la carne sinó por el Espíritu de Dios, que clama por justicia en nuestras vidas. Debemos alimentar éste Espíritu para que crezca en nuestras vidas y lleguémos a alcanzar el anhelo tan esperado en Dios.
  • Somos hijos de Dios, justificados, libres y sin que exista algo que nos pueda separar del amor de Dios por Cristo Jesús.