TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Lo que espera Dios de nosotros es más de lo que pudiéramos pensar, realmente es más de lo que nos podríamos imaginar, porque somos menos cuidadosos, no hacemos más de lo necesario, no damos más de lo que nos sobra, no nos esforzamos. El amor debe abundar en nuestros corazones, debe ser una luz para los que andan en necesidad, hagamos el bien, hagamos misericordia siempre que podamos, hagamos obras buenas porque somos hijos de Dios y para eso hemos sido hechos.
- Velemos con paciencia, preparados para la llegada de nuestro Salvador, cubiertas nuestras cabezas de justicia y de amor, velemos preparados porque no sabemos la hora ni el día, no sabemos sino que esperamos, que vivamos en caminos de rectitud, fieles y santos, pensando y anhelando la llegada del Señor. Velemos con amor, haciendo lo bueno, haciendo lo justo y preparándonos cada día por el día del Señor.
- Somos mayordomos de la casa del Señor, todo lo que se nos ha dado, para buenas obras se nos ha dotado, para multiplicar las bendiciones y bendecir a los demás, tanto en lo material como en lo espiritual, en talentos y en dones de gran bendición, en días de paz y de refrigerio, todo le pertenece a Él, a nuestro Dios quien espera más de lo que podemos dar, en realidad lo que realmente podemos dar. Sabio Dios dirige nuestros pasos por sendas de bendición y de gran misericordia. Bendito para siempre El Señor nuestro Dios.
APLICACIÓN:
- Como las vírgenes prudentes, velemos preparados para recibir al Señor, como quienes no tienen de qué preocuparse y han corrido la carrera de la vida con todo éxito y con toda paciencia esperando ese gran día, día de alegría y de cántico en que llegará El Señor, día en que inundará nuestras vidas como nunca lo habíamos sentido, bendita paz del Señor cuando nos dice que esperemos con amor, demostrando amor.
- Como hijos de Dios recordemos estas palabras, que somos de su redil y las obras del Padre hacemos como hijos de su casa y de la cuna de su bendición, enviados para hacer misericordia y para dar al que necesita, para ser mejores de lo que fuimos alguna vez. Basta de indiferencia, seamos firmes en la fe.