- Cuán poderosa es la oración. Cuando la dificultad nos ahoga y la debilidad ha carcomido nuestros ánimos, todo es difícil y no hay más salida, entonces clamamos a Dios e invocamos su Santo nombre. Tan poderosa es la oración, más de lo que imaginamos. Dios no rechaza oración, Él no cierra sus oídos, sino que todo lo sabe y más aún las razones de nuestro corazón, su plan está vigente y su amor lo cubre para siempre.
- Somos testarudos, no escuchamos y no oímos lo que no nos agrada oír, nos falta sinceridad y nos falta humildad, no aceptamos palabras sinceras y nuestros oídos se cierran ante los dichos del Señor, es así, si tan sólo abriésemos el corazón y confiásemos con plenitud en El Señor, entonces Veríamos la gloria de Dios, entonces alcanzaríamos su templo santo. Cuando lo consideremos y queramos en nuestro corazón, entonces veremos la gloria de Dios.
- La sinceridad del corazón abre puertas y la honestidad las hace resplandecer, nada está fuera del control de Dios, ni la muerte ni la vida, pues no hay cosa en la que no haya puesto su mirada El Señor. Seamos sinceros, seamos humildes en las manos del señor, nuestras culpas y nuestras fallas no son más grandes que su amor. La fe es la convicción de lo que no se ve, la confianza en acción, nunca dejemos de creer.
APLICACIÓN:
- Por los siglos Dios de amor, de misericordia y de favor, por los siglos en nuestro corazón, por los siglos vive El Señor, glorificado y digno de exaltación, Santo es Dios, Santo es El Señor.
- Oremos, pues Dios escucha nuestra oración, pidamos, confiando en el poder de su amor, pues no hay nadie como Él no hay nadie como El Señor. Amén.
- Nos ama El Señor, nos cubre de gracia y de favor, por duro que sea nuestro pasado, sólo en su gracia y en su amor hallaremos la salvación; digno para siempre, justo en sus caminos, sea exaltado, sea honrado por la eternidad.