miércoles, 25 de febrero de 2015

Boris - Jn 13 - Bienaventurados


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Hasta lo ultimo nos amó El Señor, hasta la muerte nos amó Dios. Anunciando como había de ser entregado Cristo dio gloria al Padre, quien es glorificado hoy también y por los siglos de los siglos. Vino del Padre y partió al Padre, fue levantado de la muerte, glorificado al tercer día. Para que aún crean en que era el Hijo de Dios anunció su muerte y cómo había de ser entregado, con amor anunció nuestra salvación.
  2. Antes que levantarse en su propia gloria lavó los pies de sus discípulos, los enjugó con la toalla que llevaba, les enseñó a amarse los unos a los otros, a dar su vida por los demás porque esa es la voluntad del Padre, voluntad buena, agradable y perfecta. Demos gloria a Dios por su obra bendita, en Cristo Jesús, por habernos amado al extremo y haber añadido libertad a nuestra existencia. Amén.
  3. La Biblia dice que aquél que crea estar firme cuide de no caer, así como le sucedió a Pedro quien creyó estar firme en El Señor y luego le negó y lloró amargamente; sigamos al Señor de corazón y sin altivéz de corazón, amemos su obra bendita, la gracia que salió de Él, el amor vertido en su sangre, en que somos sedientos y necesitados de su amor, que somos sus hijos y podemos gozar de su justicia eterna. Bendito sea El Señor por siempre, amén.
APLICACIÓN:
  • La voluntad de Dios es que nos amemos los unos a los otros así como nos amó Jesús, que seamos conocidos como sus discípulos porque nos amamos con amor ágape. Que no nos sintamos firmes mientras andamos en sus caminos, mas que le busquemos con hambre y sed en el corazón, así como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así mismo clamemos a su santo nombre.
  • Gloria a Dios porque todo lo hizo perfecto, todo lo hizo bueno en gran manera, por Jesucristo El Salvador, quien salió del Padre y nos ha dado salvación eterna, nos dejó la consolación que viene de Dios, sació nuestra sed y calmó nuestra necesidad de justicia, nos llamó bienaventurados y nos mostró cual el camino de su gracia. Bendito por siempre y para siempre mi Jesús.