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- Tan maravilloso es El Señor, tan precioso su nombre, hermoso en gran manera. El hijo del Dios viviente, su llegada fue para nuestra salvación, para que sea revelado el pensamiento de nuestro corazón, para que andemos en luz y hallemos la paz para nuestro corazón. Magnífica obra la del Señor, perfecto su plan, justo en mil maneras, nos alcanzo El Señor, nos bendijo y dio su vida por nosotros.
- Los ángeles están a su servicio, los cielos y las huestes celestiales le rinden loor, toda la creación le rinde honores y glorifica su santo nombre, aún nuestras células le conocen y se alegran al estar en su presencia, nuestra vida le pertenece, nuestros pensamientos son para Él, nuestras actitudes y nuestras convicciones son ofrendas que han de ser entregadas en su altar, porque grande es su voluntad, grande es su amor por nosotros, aún sobre toda nuestra maldad. Grande es nuestro Dios, grande es su paz.
- El que le llega a conocer cambia completamente, invierte el pasado y es hecho nuevo otra vez, anda bajo la misericordia y justicia de Dios, el que le llega a conocer sabe que su destino es diferente, camina hacia desiertos sin temor y llega a ser valiente, sufre por causa de Dios, mas El Señor consuela y renueva todo lamento en danza, cubre su cabeza y le da la victoria en caminos de verdad. Bendito es aquél que le ha conocido, el que le buscó de corazón cualquiera haya sido su situación.
APLICACIÓN:
- Gracias a Dios por la vida de Jesús, por sus palabras y por sus misericordias, por la gracia con la que nos cubrió, por la benevolencia que derramó sobre nosotros, por su gran amor. Alabado sea su nombre, glorificado por siempre, bendito, bendito El Señor. Por siempre y siempre, por los siglos de los siglos, para toda la eternidad, lleno de luz, lleno de paz. Amén.
- Dios de pactos, Dios eterno, fuerte y valiente, grande es su nombre, grande es su amor, grande, grande Señor. Precioso, hermoso, justo y santo, bueno es Dios. Su obra no es en vano, su palabra nunca vuelve vacía sino que lleva mucho fruto, sus hijos recogen y no desparraman, su poder nos cubre y su santidad nos envuelve, nos prepara para la buena obra, para el día de la angustia, nos alienta para el día de victoria. Maravilloso Dios.