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- Los hombres somos injustos, somos faltos de entendimiento, nos domina la envidia y los malos pensamientos, hacemos obras malas y dignas de muerte, andamos equivocadamente cuando deberíamos escuchar la voz de Dios; somos débiles fuera de Él, nos falta su amor tanto como usamos el aire para respirar, somos dependientes de su perdón y de su gracia, necesitamos segundas oportunidades, y necesitamos mucha misericordia.
- Cristo murió por nosotros y por nuestra propia mano, injustamente y de la peor manera, prefirió el sufrimiento si esa era manera de pagar el precio de nuestras vidas. Ahora le pertenecemos a Él, somos suyos y somos parte de Él, nos debemos a Él y solo tenemos descanso en sus palabras. Cristo murió por nosotros, por nuestros pecados y por nuestras iniquidades, para nuestra paz y para nuestra nueva vida o nuestra segunda oportunidad. Veamos su gran amor, su misericordia.
- Vivimos una vida sabiendo del sacrificio de Jesús, conociendo lo que hizo y lo que nos dejó, mas en mucho ignoramos el verdadero sentido de su sacrificio, y hasta dejamos de amar y guardar sus palabras, en mucho nos alejamos de sus mirada y andamos equivocadamente; es muy fácil andar en el error, muy fácil olvidarnos del morir a nuestro propio yo, y andamos en causas equivocadas, en faltas reincidentes. Necesitamos la fuerza del Espíritu de Dios.
APLICACIÓN:
- Demos gracias a Dios por el sacrificio de Jesús, por su vida santa y pura, porque se supo guardar en lo bueno y en lo malo para llegar puro y santo a la muerte por nosotros, para salvarnos y darnos vida, Él se mantuvo santo hasta el último momento, se mantuvo puro y no pecó, no cometió falta alguna en cambio vio la maldad de nuestro corazón y nos lavó de todo mal, dándonos una segunda oportunidad, dándonos vida y libertad.
- Amado Dios, no mires nuestros errores, perdónanos, somos pecadores culpables de la muerte de Cristo, simples y débiles en la fe, no tenemos sabiduría y no imaginamos cual es tu amor por nosotros, solo sabemos que necesitamos de tu protección, tu perdón y la misericordia de tu gran amor, solo sabemos que sin usted nada somos, no hay camino y no hay luz en la vida, no hay sentido.