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- Somos tan débiles que andamos fallándole a Dios, traicionamos tan fácilmente y tan naturalmente, nuestra simpleza alcanza niveles que no imaginamos y vemos la consecuencias de nuestros pecados. Ojalá pudiéramos abrir los ojos y ver la verdad de nuestras acciones.
- Las consecuencias del pecado y de las decisiones egoístas vienen a alcanzar niveles no esperados y traen como resultado situaciones que deseamos haber podido cambiar. La paga del pecado es la muerte y eso nadie en ésta tierra lo puede cambiar.
- Hay que confiar en El Señor, en que por medio de Él viene la restauración, y por su gracia somos justificados, ciertamente, el que confía en El Señor no caerá en resbaladero y el que vive en El Señor dará fruto al ciento por uno.
APLICACIÓN:
- Que no se turbe mi corazón y que no me aparte del Señor, de su amor y su gracia, que las promesas de no soltarme de Él sean siempre mayores a mi voluntad. Que no me aparte de Él pues la debilidad a la verdad es muy grande, mas Dios es mayor.
- Y por tanto fui salvado y por su justicia justificado, hoy veré cuan grande es mi Dios, quien me sostiene en sus mano y endereza cada paso que doy. Mi Salvador y mi Dios.