- Lo acusaron de sedicion y ser cabecilla de una secta de los nazarenos, además de organizar disturbios y otros. Impresionantes las cosas que pasaron en éste tiempo, el tiempo en que a lo bueno se le decia malo y a lo malo bueno, hablaron de Pablo como de un terrorísta conocido, al hombre que predicaba de justicia, dominio propio y del juicio venidero. Dios permitió que todo esto pase pero nunca abandonó a Pablo, porque Pablo confiaba en Dios.
- Pablo se defendió con valentía y sin ningún temor o mal ánimo, realmente era un hombre valiente, Dios infundió en él el ánimo y fuérzas para salir adelante. Si confiamos plenamente en Dios, Él hará, ciertamente sucederá, pues sabemos que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. No mirando a lo que hay alrededor, mas con la mirada puesta en el la victoria.
- Dios da la victoria, da protección y cuidado a los que le aman, así hizo con Pablo, hallándo gracia ante los ojos del gobernador y no dejando pasar la oportunidad de anunciarle el evangelio. Dios nos guarda.
Aplicación:
- Por más de que éste mundo nos quiera turbar y quitar los ánimos, debemos confiar en el Dios que todo nos lo ha dado, el único Dios lleno de poder y gloria, no dudando en ningún instante de sus promesas veremos su gloria cuando sea el tiempo indicado, nada nos asegura que Dios no hará un milagro en nuestras vidas.
- Seámos valientes y no nos rindamos, poniéndo cimientos en la base de Jesucristo, venzámos al mundo así como Cristo lo hizo. Seámos como flechas de justicia en las manos del Señor.