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- A los apóstoles les fue dicho que en poco tiempo vendría sobre ellos el Espíritu Santo, que lo recibirían y con ello también recibirían de su poder, poder que sólo puede venir del Dios altísimo, quien fundó la tierra y todo lo que hay en ella. También vimos que Jesús habló muchas veces a los discípulos y les dio a saber ante sus propios ojos su ascensión a los cielos donde ahora se encuentra junto al Padre celestial. Gloria a Dios por todo aquello.
- Tomaron suertes para elegir al que tomaría el lugar de Judas, y esa fue la señal de los inicios de Pedro y su ministerio, el inicio de una lista de milagros que Dios haría con la vida de Pedro, hoy lo sabemos, mas en esos días sólo el Espíritu de Dios conocía lo que había de suceder, por su parte Pedro había entregado su alma a Dios y estaba comenzando a ser usado por su Santo Espíritu. Gloria a Dios por todo aquello.
- Fue muy triste la muerte de Judas, lo que había pasado con su cuerpo y lo que había sido del dinero recibido que ni los sacerdotes quisieron tomar, habiendo comprado un campo y puesto el nombre de campo de sangre. La paga del pecado es la muerte y con ella el final menos esperado, la paga por haberse dado a manos del diablo fue cruenta y dolorosa en el corazón, de modo que hoy vemos y entendemos que fuera de Dios nada somos, que fuera de su amor la muerte nos consumiría, necesitamos de Dios así mismo como el aire que respiramos.
APLICACIÓN:
- Maravilloso es El Señor, precioso y verdadero, misericordioso y sublime, tanto nos ha hablado Dios y tantas cosas nos ha enseñado acerca de su venida y de su partida que no cabe lugar a duda alguna, tanto nos amó El Señor que vimos a su hijo morir para que nuestras culpas sean quitadas, para que nuestro dolor no tenga efecto en nuestro destino, que su Espíritu Santo viva en nosotros y nos ayude a crecer y no seguir cometiendo los mismos errores.
- Hasta que llegue El Señor, hasta que su gracia sea derramada nuevamente por nuestro acercamiento al creador, hasta que crezcamos y tengamos sabiduría; hasta que comprendamos realmente que dependemos de su amor, de su gracia y su perdón, hasta todo eso y más que nos acompañe El Señor, bendito sea El Señor, bendito su santo nombre guía y aliento a nuestras vidas, paz a nuestro ser, misericordia a nuestras vidas, amén.