martes, 23 de septiembre de 2014

Boris - Mat 16 - Dios Salvador


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Cristo, el Hijo del Dios viviente, quien estuvo entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre. Nos reveló cual era la voluntad de Dios y cual nuestros caminos hacia la salvación, el Reino de Dios y su justicia. No vino a dar señal a los fariseos y tampoco para agradar a ningún otro, mas por el contrario trajo juicio sobre sus obras que eran malas. Sostuvo su plan hasta la muerte en la cruz.
  2. Fue necesaria la confesión del Cristo Hijo de Dios, fue necesario aclarar a quienes no lo conocían cual era su propósito y cual su posición como Rey entre el pueblo, para que muchos más se convirtiesen y volviesen de sus caminos y muchos comenzaran a creer, pues su justicia fue mayor a lo anunciado por los profetas y aun los ángeles. Por las misericordias de Dios gracias, por su benevolencia hacia nosotros gracias, por la victoria del Cristo alabanza y loor al Padre celestial. Gloria a Dios por los siglos de los siglos, amen.
  3. Todo el que quiera salvar su vida la perderá, y todo el que la pierda por causa del Hijo de Dios la hallará, ninguno hay que le haya seguido sin haber tomado su cruz para ello. La recompensa será mayor en el Reino de Dios que aquí en la tierra, será el fruto de sus obras y la victoria por causa del Hijo de Dios. Hermosas palabras de Jesús, maravillosas las misericordias de Dios.
APLICACIÓN:
  • Ninguna levadura cuya doctrina nos quiera impresionar hará efecto cuando las raíces son profundas, cuando el cimiento sea la roca de la base del Creador, ciertamente nada habrá contra aquella fortaleza sino que día a día se levantará más poderosa y más numerosa porque viene de Dios. Los que no creían hoy le confiesan, los que nos le conocían hoy se alegran, porque les fueron abiertos los ojos y ahora ven y se regocijan en Él.
  • Para la gloria de Dios vivimos, para cumplir con sus propósitos y la victoria del Hijo de Dios, que en cuanto a sus mensajes nos mostró paz y aliento al corazón, nos amó más que la madre a los hijos, mas que la vida de su primogénito cuyo nombre lo recuerda toda generación. Gloria al Padre, gloria a Dios y aleluya a Cristo nuestro Dios Salvador.