- Es cierto que hay lenguas engañosas y que las podemos ver en muchos lugares, y encontramos que también podemos ser víctimas de ellas, por uno u otro motivo, pues lo malo del mundo siempre se hará en contra de los que búscan a Dios. En todo El Señor nos ayudará a sobrellevarlo y nos cubrirá de ellos.
- Además debémos pedir al Señor que nos guarde de nuestra propia lengua, porque siendo conscientes de ser hijos de Dios, aún estámos sujetos a debilidades de nuestra carne.
Aplicación:
- Cuidar el hablar, pero el hablar viene de la riqueza del corazón. Que Dios no permita un corazón de piedra, mas que injerte Espíritu Santo y vida para que no nos apartémos nunca de sus bellos caminos.