- Veo que éste capítulo nos habla acerca de hacer lo bueno y estar en comunión con Dios. Ahora, tengámos a bien hacer lo bueno y buscar la presencia de Dios en nuestras vidas. El ser consagrado a Dios implica la entrega total, desde nuestros más pequeños pensamientos hasta nuestros más grandes anhelos y sacrificios.
- Dios conoce nuestro corazón, y con mayor motivo nos recuerda que en Él tenemos consuelo, tenemos esperanza y un propósito en ésta vida, y cabe a bien pensar en lo que dice: 1Pe 3:17 Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Porque hacer la voluntad de Dios será hasta el último segundo en ésta vida, y... ¿acaso no nos conviene...?.
- Sea pues ésta santidad para nuestra alma próxima a salvación, y que cumplamos con el propósito de la voluntad de Dios. Todos con un mismo sentir y un mismo espíritu, preparados para dar testimonio de la gloria de Dios.
Aplicación:
- Consagración y crecimiento es lo que toca por venir, y que Dios mismo cubra nuestra vida y nos de motivos y fortaleza para hacer la buena justicia; para salir bienaventurados y vencedores. A Dios sea la gloria.