lunes, 29 de septiembre de 2014

Boris - Mat 18 - Una vida con Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Ojalá fuéramos como los niños y así poder agradar a Dios, ojalá tuviéramos la pureza de un niño y la gracia que tiene un niño; que anduviésemos en caminos de paz y no fuésemos afligidos por los afanes del mundo, ojalá fuésemos como niños. Los milagros de Dios existen y si soñamos con la inocencia que tiene niño también creeríamos en que Dios es poderoso para hacerlo realidad, basta creer y entregar todo en manos de Él.
  2. Sea la voz sensata la que se guarde en nuestro corazón, aquella voz que nos avise cuando vamos a caer y que tenga autoridad para hacernos retroceder; porque ciertamente somos débiles frente a los deseos del mundo. De antemano tenemos el Espíritu de Dios, quien nos va convencer de juicio y de pecado, de modo que no estamos solos sino que Dios está con nosotros en todo tiempo y ocasión, solo tenemos que ser obedientes y no quitar nuestra mirada del camino de fe.
  3. Cómo deberíamos cultivar la pureza de nuestro corazón, cómo guardar nuestro corazón, cómo andar en rectitud amando a nuestros hermanos como Dios lo hace con nosotros... Es necesario comenzar de nuevo, darnos otra oportunidad para comenzar otra vez, mejor nos es entrar en el Reino de los Cielos sin un miembro que todo nuestro cuerpo sea echado al fuego eterno, por lo tanto sabemos que la misericordia de Dios es grande y que se ha extendido tanto que aún hay oportunidad para cambiar, aún hay un chance, sólo está en nuestra voluntad, la paz de Dios esté con nosotros dando fortaleza a nuestro cansado corazón. Amen.
APLICACIÓN:
  • Por la gracia de Dios seguimos vivos, por su infinito amor estamos de pie y andamos como discípulos de sus enseñanzas, por su poder creemos en los milagros y soñamos con un mundo idealizado, conforme a su palabra y su voluntad, andamos en justicia y en su voluntad; como niños en nuestro actuar mas como hombres pecadores en nuestra propia voluntad; sea que juntamente nuestros actos y nuestro corazón sean agradables a Dios a pesar de no tener la pureza e inocencia de los niños.
  • El amar a Dios por sobre todas las cosas nos lleva a agradarle y al crecimiento como personas de Dios, el andar en sus preceptos y en sus caminos nos muestra que la esperanza vive latente en nuestro corazón, nos alimenta cada día de una nueva ilusión, con la ventaja que vamos de la mano de Dios, por lo que no tenemos ni vemos duda alguna en el cumplimiento de su palabra en nuestro corazón. Creemos en los milagros de Dios, no solo para ver los milagros y promesas cumplirse sino para ver también nuestro corazón limpio así como una conciencia dirigida por el Espíritu de Dios.