- Recibimos una transformación, que ahora se ve manifiésta como una luz que da toda la gloria a Dios, porque antes éramos esclávos del pecado y ahora tenemos nuevos padecimientos que nos debilitan en la carne pero nos fortalecen en espíritu; y ésto, brilla ante los ojos de Dios.
- Cada uno recibió dones, y los pone al servicio de Dios y la iglesia; y se convierte en un administrador de tales dones. Entonces Dios obra por medio de nosotros mediante nuestros dones de manera multiforme y ésta también es su gracia... Dice la palabra de Dios que si hablámos lo hagámos con su palabra, y si ministramos lo hagámos con el poder de Dios, pues nuestra dependencia de Dios y la fe dirigida a Él hará todo ésto posible.
- También dice que por todo lo bueno que hagámos y suframos padecimiento, mayor será nuestra alegría porque por Cristo es que lo vivimos, como ahora muertos en la carne, serémos vencedores al pecado porque ésto mismo Cristo hizo.
- Ésta carne recibirá pruebas, y por cada padecimiento en el nombre de Cristo serémos más bienaventurados... siempre darémos la gloria a Dios.
Aplicación:
- Entonces hagámos manifiésto el poder de Dios, y ese es el llamado que tenemos... hagámoslo con poder y siempre dando la gloria a Dios, tenemos dones, grandes dones y por cuanto más morirémos a la carne y aunque padezcámos en cumplir su voluntad, mayor será la obra que glorifique a Dios. Y todo ésto, será nuestra prédica perfecta. Gloria a Dios.