TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- La paga del pecado es la muerte, por ello es que antes se hacía ofrendas de paz que cubran los pecados, pero hoy venimos a ser limpios por la sangre de Cristo, de modo que el sacrificio ya fue hecho por medio de Jesús, siendo Él perfecto y sin mancha por nosotros pecadores, para aquel que se arrepiente y acepta la salvación que por gracia nos es dada. Gloria a Dios porque nos dio a Jesús para que seamos limpios, para que seamos salvos.
- Tan maravilloso es el templo de Dios, tan magnífica su hermosura, no hay mejor lugar que el templo de Dios, tal como lo imaginó El Señor, como lo indicó en su palabra para su gloria y para que su presencia descienda ahí. Templo dedicado y hecho a la perfección para la gloria de Dios y por su misma palabra. Abramos nuestro corazón para recibir el hermoso sacrificio de Cristo en la cruz y para que el Reino de Dios llene el templo de nuestro corazón. Amén.
- Con un corazón agradecido cantemos al Rey, exaltemos su nombre y veamos cuán grandes son sus maravillas, sirvamos en su casa y glorifiquemos su santa presencia. Por los siglos Dios es Dios de amor, por los siglos Dios es Dios de salvación, por siempre reinara en nuestro corazón, será la luz que alumbré nuestro interior, para siempre Dios de amor.
APLICACIÓN:
- No luchará más mi alma con los deseos de mi corazón, no será más el dolor el que mueva a un lado mi barca sino que con alegría me levante en pos de Dios y cante con gozo en la casa del Señor. Confió en Dios por todo lo que haya creído hasta hoy en mi corazón.
- Ama hoy mi alma al Señor, lo dice con las fuerzas que hay en mi corazón, sueña con alcanzar un punto superior en relación con El Señor, sueño con ver su gloria sobre mi vida, su pacto como una hermosa canción; sueño con ver al Señor, la gloria de su amor brillar en mi interior.