- La Biblia habla acerca de las pasiones juveniles, las pasiones de la carne y menciona las consecuencias de buscar satisfacer éstos deséos. Es muy penoso para nosotros entender que somos débiles en la carne y que con mucha facilidad podémos cometer pecados de éste tipo. Y la dificultad es grande para salir cuando se ha entrado, sólamente con la ayuda del Espíritu de Dios lo podemos lograr, es necesario estar dispuesto a hacerlo.
- Es cierto que luego nos lamentamos, mas aún podemos no arrepentirnos y volver a ser igual de débiles que al inicio. Está en nosotros el esforzarnos y permanecer en el Espíritu. Roguemos pues a Dios que nos proteja y que nos guarde de los deseos de la carne.
- Ésta vida está llena de deséos y deleites, y debemos considerar que nuestros esfuerzos deben ser enfocados en vencer al mundo. Jesús venció al mundo, Cristo es nuestro modelo y quien nos ha dado la victoria frente a éste, que para nosotros será sólo un pequeño inconveniente.
Aplicación:
- Dios está primero, Dios está primero... su palabra está primero y con ella mi vida se renueva cada día conforme a su justicia.