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- Una total revolución, una explosión de bendición en un pueblo que aún no conocía a aquél que había sido levantado de entre los muertos por el mismo Padre del que todos hablaban. Vino el Espíritu Santo, con poder sobre los hombres, para quienes perseveraban unánimes, tal como se había escrito y como lo había dicho El Señor que vendría el consolador para dar poder a los que en Él creyeron. Gloria a Dios porque aquél Espíritu Santo no se ha ido, sino que vive en nosotros hasta el último de nuestros días, amén.
- Nuevamente se levantó Pedro y dio voces diciendo toda verdad y justicia que de Dios le fue dada, enseñando a quienes no conocían el evangelio de la salvación y lo que había enseñado El Señor Jesucristo, hablando con la verdad y con el poder que yacía sobre él; toda justicia y toda salvación nos ha sido dada para levantarnos de la muerte del pecado y para que sea cumplida la voluntad de Dios, a quien daremos la gloria por siempre, amén.
- Unánimes en un mismo Espíritu, llenos del Espíritu Santo, arrepentidos y renovados, así se levantaron los nuevos hombres de la iglesia del Señor, fieles y agradecidos fueron los primeros a quienes El Espíritu Santo visitó, cuán maravilloso es El Señor, cuán hermoso es nuestro Dios, hoy también alabamos su nombre y recibimos su Santo Espíritu, tal vez no con lenguas de fuego o con lenguas de otros, mas con todo el poder que de Él proviene, nuestro consolador, quien nos acompaña en completa quietud, gracias a Dios.
APLICACIÓN:
- Gloria a Dios por aquél Espíritu Santo, por su poder en nuestras vidas, porque a través de Él mantenemos la comunión con Dios, porque no estamos solos sino que su Santo Espíritu nos acompaña donde quiera que vayamos haciendo milagros y dando salvación en todo tiempo, nos bendijo Dios hasta el día de su llegada, nos salvó El Señor, cómo no agradecerlo.
- La libertad es un don de Dios, la benevolencia también y el poder del Espíritu de Dios es vida en abundancia, vida que restaura, que acusa de juicio, que levanta de la muerte. Hará Dios su voluntad, afortunados los que la vivieran y la entendieran porque serán benditos en la gloria del Padre. Gracias a Dios porque su Espíritu Santo nos alcanzó, perdónenos por nuestros errores, lávenos con su sangre bendita.