lunes, 3 de agosto de 2009

Boris - Mt 8 - Almas humildes

  1. Qué gran capítulo es éste, es maravilloso saber que en el mundo hay personas que son agradables al Señor, por su preciosa alma, por su gran fe y humildad. La narración habla acerca de un leproso que pide que El Señor lo sane, pero lo hace de una forma muy especial en lo que se puede apreciar la humildad del hombre: "si quieres, puedes limpiarme", no clamó sinó que se humilló. De igual forma sucedió con el centurión, que a pesar de su posición como autoridad fue humilde, él pudo creer que el Señor tenía la obligación de atenderlo por su posición, mas su humildad fué mayor, fue tanta que aún no se sentía digno de que El Señor entrara en su casa, él se humilló.
  2. Personas como ellos son quienes sin tener nada lo toman todo en el reino de los cielos, porque no es el más fuérte ni el más poderoso el que toma su lugar en el cielo sino los más humildes y mansos de corazón. En ésto debemos meditar, que nuestro corazón sea como el de ellos.
  3. La fe es el principal don que se puede apreciar en el capítulo, el leproso y el centurión tuviéron huimldad y por sobre todo la fe suficiénte para maravillar al Señor, mas ahora vemos una fe que tiene que estar bien encarnada en nuestros corazones; pues como los discípulos no se diéron cuenta de que su fé en realidad se encontraba en la embarcación con ellos y por eso tuviéron miedo de lo que pudiéra suceder... ahora nosotros notamos que nuestra fe no se ha ido, no está lejos de nosotros, mas se encuentra a nuestro lado y la tenemos como duermiéndo, es hora de ser humildes y llenos de fe.
Aplicación:
  • Es un anhelo puesto en las manos del Señor el que seámos humildes y mansos de corazón como Cristo, no dejándo de tomar en cuenta que nuestra fe se fundamenta en el poder de Dios. Cuanto peor sea nuestra situación mayor la manifestación del poder de Dios, cuanto mayor nuestra aflixión mayor la perfección del poder de Dios en nuestras vidas. Que nuestra humildad llegue al nivel de éstos hombres, gloria a Dios.