jueves, 10 de abril de 2014

Boris - Ose 9 - Ante los ojos de Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Los perversos serán abatidos y sus generaciones destruidas por su propia rebelión, porque despreciaron lo bueno, eligieron rebelarse y mantuvieron su equivocada posición. Su maldad se extendió y enfermó sus corazones, sin misericordia y sin conciencia de sus actos golpearon al indefenso, se burlaron de él, hicieron escarnio delante de Jehová y pusieron sus dioses por sobré encima de Él. Pobres incautos, porque más grande será el sufrimiento de sus consecuencias.
  2. Dios lo sabe todo y Él mismo escudriña los corazones, se levanta en contra del pecador y el que decidió hacer obras de carne y pecados dignos de muerte. Nadie escapa de la justicia de Dios, nadie puede limpiarse a si mismo y decir que se saciará su alma con las iniquidades de sus obras, ninguno que ande vacío y perdido hallará la paz que su alma necesita. Pero cuando el pecado abunda, más sobreabunda la gracia de Dios.
  3. Muchos son los caminos equivocados , por los que la soberbia y el orgullo parecen ser guías perfectas, más son guías de muerte y destrucción; las obras que destruyen a los demás en realidad son semillas de sufrimiento, porque la maldad nunca venció a la verdad y todos sus pecados al fin fueron revelados; el que corrompió su corazón, cuide de no morir sin haberlo entendido bien y tomado otro rumbo para su restauración. Al final la última palabra la tiene Dios y Él conoce las obras de nuestro corazón.
APLICACIÓN:
  • Guarde Dios nuestro corazón, para no pecar contra Él, para no herir a ningún otro y no destruir sin causa y sin razón, Dios todopoderoso sea la base de nuestras acciones, el motivo para cambiar y caminar en pos de la misericordia y del perdón, abramos los ojos de la fe para alcanzar el perdón y la justicia que libere nuestro corazón, para no pecar contra Dios y ser agradable a los hombres que aman la paz del Señor.
  • La justicia de Dios es buena, agradable y perfecta, seamos buenos o seamos malos, la última palabra la tiene El Señor. Alimentemos nuestro corazón, hablando de su amor, planificando días de misericordia y de restauración, días de conocer más del amor de Dios y de andar en sus caminos haciendo justicia según su guía y la gracia que un día nos ofreció. Andemos de la mano de Dios, seamos justos ante los ojos de Dios. Amén.