martes, 30 de septiembre de 2014

Boris - Mat 19 - Preciosos regalos


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Hasta el último día Jesús enseñó, y despejó toda duda del corazón de los hombres que con Él estaban; enseñando tanto sobre la relación hombre mujer como la relación de los hombres con Dios. Dios ama a los niños y ha dicho que de ellos es el Reino de los Cielos; Dios ama a los que de corazón le siguen y dejan todo para seguirle y hacer su voluntad, por difícil que sea la vida.
  2. Nos ha enseñado lo duro de nuestro corazón, nos ha mostrado que la entrada a su reino no es fácil y que el haber decidido seguirle será más gratificante que los placeres que el mundo pueda ofrecer. Somos creación suya, de su mano y de su corazón; andamos caminos que en mucho desconocemos y vivimos según nuestras propias decisiones, por lo cual vemos nuestra simpleza y nuestra sencillez ante los ojos de Dios, quien conoce todas las cosas y las llama por su nombre.
  3. Lo que Dios unió que no lo separe el hombre. Es impresionante el llegar a pensar que tan grande regalo sea despreciado y sea puesto a perdida por decisiones insensatas y miserables, de faltos de conocimiento, que pierden todo por puro egoísmo y por pura debilidad. Dios ama el matrimonio y bendijo grandemente a los esposos por ser la base de toda sociedad. Benditos los que entiendan eso y lo cumplan conforme a la voluntad del Señor.
APLICACIÓN:
  • No todos tienen el don y muchos lo pierden después de haberlo recibido, otros lo anhelan y esperan el tiempo de Dios. Pero los dichos de Dios son eternos y su palabra no pasará jamás. Hombre y mujer los hizo Dios y los predestino a vivir juntos y juntos ser una sola carne... Por qué despreciamos un regalo tan grande?, por qué faltamos a la misericordia de Dios?, por qué de nuestra simpleza de corazón?... Somos duros, pero aun podemos cambiar.
  • Al Señor demos gracias por regalos tan hermosos como la madurez, la preciosa salvación por medio de Jesús, la juventud en los caminos de Dios y la pureza de la niñez también; gracias al Padre por el matrimonio y por la dicha de vivir en compañía y no en soledad. Los planes de Dios son maravillosos, a veces incomprensibles y hasta frustrantes, mas el que persevera en oración y en ruegos por la presencia de un Dios poderoso, ciertamente no verá morir sus sueños.