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- Dios es bueno, tardo para la ira y grande en misericordia, antes de castigar perdona y antes de traer mal sobre el pecador, se arrepiente si hay verdadera sinceridad y si el pecador se arrepiente de corazón. El Señor es Dios de oportunidad y sólo en Él está la salvación del hombre, más grande es su amor que el de los hombres y más sabio que cualquiera en esta tierra, tal vez nunca lo lleguemos a comprender, tal vez no asimilemos su voluntad, mas su misericordia es real. Amén.
- Qué sería de nosotros sí Dios no nos hubiera salvado?, que sería de nuestras vidas si El Señor no nos hubiera dado una segunda oportunidad?. Se acordó de cada uno de nosotros desde el vientre de nuestras madres, se acordó que nos entretejió cuando aún estábamos en el vientre y entonces deseó tenernos junto a Él en santidad y amor, se recordó El Señor y no faltó su misericordia en nuestras vidas, le debemos tanto, tanto de qué agradecer, tanto por qué alabar.
- Cuán grande es El Señor, cuán maravilloso es nuestro Dios. Como un Padre amoroso que nunca dejará de amar es nuestro Dios, como aquél que espera incansablemente y nos ama como siempre; precioso Señor, amado Dios, digno de alabanza y loor. Estemos atentos al llamado de su voz, atentos cuando andemos en valles de aflicción, pues en todo tiempo está presente su amor, la misericordia y el perdón. Agradezcamos de corazón por la misericordia del Señor, cantemos con amor.
APLICACIÓN:
- A veces el corazón se enfría y no vemos como lo haría El Señor y dejamos de parecernos a Él, a veces no sentimos como lo haría Dios, y no hay misericordia en nosotros, a tal punto de olvidarnos de lo que hizo Dios; es difícil recuperarse de tal tipo de error, es difícil levantarse si no sabemos cuanto se ha enfriado nuestro corazón. Por la misericordia de Dios mantengámonos en sus caminos y en la gracia de su perdón, mantengámonos en su amor para no pecar y dejar de ser misericordiosos lejos del Señor.
- Grande es Dios, misericordioso, hermoso y bueno, cada día para alabar su nombre y bendecirle de corazón, cantemos con el corazón, brillemos en El Señor, hechura suya y de su gracia, el fruto del Señor. Alabado sea su nombre por los siglos, amén, gloria a Dios.