miércoles, 4 de marzo de 2015

Boris - Jn 18 - Para glorificar al Padre


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Cristo cumplió la voluntad del Padre y todo lo que se había escrito de Él se cumplió. Todo lo que había de suceder en hechos palpables, aún la negación de Pedro. Una fría traición al que todo lo dio, al cordero santo que Dios había dado al mundo, pero como estaba escrito se hizo, que Cristo fue entregado en manos de malvados cuyos corazones sólo buscaban ir contra Dios e hicieron su mayor esfuerzo para intentar destruir al Señor.
  2. Así nos amó El Señor, hasta la muerte, hasta el sufrimiento y la angustia delante de malvados, sufrió e injustamente fue sentenciado, habiendo dado tan grande amor a los hombres ellos lo crucificaron, lo entregaron y se inventaron testimonios falsos sobre Él, con testigos falsos y juicios ilícitos lo juzgaron. Fueron injustos con El Señor; Cómo podría Dios dejar pasar esta gran falta?.
  3. Toda gloria le pertenece a Dios, toda la alabanza y la adoración son para Él, toda la misericordia viene de su gracia, de su favor. Cómo pudimos hacerle semejante cosa?, y cómo sucedió tan desastroso plan de los hombres?, cómo se dio tanta maldad en sus corazones?, ciertamente todos pecamos, el pecado nos entenebrece nos destruye y enfría nuestro corazón, lo lleva a la muerte, mas Cristo trajo la vida nuevamente, amén.
APLICACIÓN:
  • Perdone Dios nuestras ofensas, perdone la injusticia de nuestro corazón, perdone porque fallamos tanto, todos pecamos en distintas medidas, y vemos los resultados del pecado y como se enseñorea de nosotros, invade nuestros pensamientos y marchita nuestro cuerpo y corazón. Perdónenos Dios porque somos débiles y no hay en nosotros fuerza como la que da El Señor.
  • Gloria a Dios por Jesucristo nuestro héroe salvador, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, no dice que lo cubre, mas dice que lo quita del mundo, porque no somos del mundo sino de Dios, no somos de las tinieblas mas somos de la luz, no del diablo sino de Dios; por tanto, la verdad se verá en nuestras vidas y dará mucho fruto hasta levantar nuestra mirada y glorificar al Padre, así como lo hizo Jesús.