- Salomón elevó una oración a favor de su pueblo, nuevamente no para si, tampoco para uno solo, sino que en favor de los demás, él fue sabio al inicio, por lo que Dios le dió sabiduría como a ningun otro ha dado hasta ahora y a éste último momento Salomón vuelve a ser sabio en su petición.
- Dios guardó sus pactos y escuchó atentamente la oración de Salomón, guardó las palabras de él y estuvo su mirada sobre él aquél día. Todo lo que pidió Salomón lo pidió sujeto a que su pueblo también ande en los caminos del Señor, de modo que como hemos visto, Dios guardó al pueblo y Dios perdonó al pueblo.
- Los cielos no pueden contener la gloria de Dios, cómo entonces una casa hecha de manos de hombre podría hacerlo?.... Y más aún ahora que Dios vino a vivir en nuestros corazones, cómo podría un corazón soportar tanto amor??... Sólamente por la gracia de Dios, por su infinito amor.
- Salomón se alegró y bendijo al pueblo por lo que habían logrado, ciertamente el pueblo estaba con la mirada puesta en el Señor. Cuando Dios viene a vivir en nuestro corazón y su Espíritu yace en nuestros pensamientos porque también andamos bajo sus estatutos, entonces hay verdadera alegría, gozo y satisfacción.
- De la misma manera en que bendijo Salomón al pueblo de Dios, así mismo bendiga Dios a la iglesia, y la iglesia guarde cada palabra que sale de la boca del Señor, bendiga también a los Salomones que ha puesto en ésta tierra, hombres de paz y guardadores del bien.
APLICACIÓN:
- Así mismo vino Dios a vivir en mi corazón, que cómo lo hizo?... no lo sé... pero algo si sé, que yo estaba ciego y ahora puedo ver, estaba perdido y ahora tengo una dirección a seguir, había tristeza mas ahora hay gozo y satisfacción.
- Dios bendito, Dios salvador, quien en poco hizo un milagro en mi pequeño corazón, tengo gozo y a cada momento hay fiesta en mi interior, porque cada segundo representa una vida de perdón; así es... bendito sea el nombre del Señor.