martes, 25 de noviembre de 2014

Boris - Mrc 16 - El más grande anhelo


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Cristo vive en mi corazón, se levanta de la muerte y vuelve al Padre, eterno y poderoso como ninguno es El Señor, el que tiene la gloria y el honor, el que tiene la gracia y el perdón, es nuestro Señor, amado por siempre y dueño de nuestro ser, hijo de Dios y Señor todopoderoso, justo y fiel, quien nos acompaña en todo tiempo, en toda circunstancia y por encima de lo que estamos pasando hoy, amado Jesús, glorioso Señor.
  2. Único consolador, esperanza mía y fortaleza de mi ser, amado por siempre y dueño absoluto de mis pensamientos, Señor Jesús, Señor mi Rey, cuanto necesito de su favor, cuanto necesito de su perdón, el que llama a la puerta y ama más que ninguno, aquél que hace nuevas todas las cosas, maestro de mi vida y Señor de mi ser, no hay palabras para decir lo que ha formado en mi desde que lo conocí, soy suyo por siempre, por la eternidad. Amén.
  3. Señor, Dios todopoderoso, guarde en una sola oración toda la angustia y el deterioro de mi ser, vierta paz y aliento en mis huesos para que me levante otra vez, para que viva la alegría de un nuevo ser, para que ande en caminos rectos y dignos, para que no me pierda en la desolación sino que junto a Él me levante cada vez, junto a Él me sorprenda de nuevo y cante con amor y sueñe con el corazón, El Señor proveerá conforme a sus riquezas en gloria.
APLICACIÓN:
  • Sanará y restablecerá, ungirá y cubrirá, consolará y acompañará Dios, a todo aquel que le busque con sed de corazón, al que le anhele y ruegue por paz para su corazón. En el nombre de Jesús serán cumplidas todas las cosas, en su santo nombre serán hechas todas las cosas, así es y así lo fue; por su voluntad santa y bendita, por su majestad que es sobre todas las cosas, por su amor eterno, justo y verdadero, por todo lo que ojo no vio ni oído oyó, porque nos ama Dios.
  • Vino como hombre y se levanto glorificado, fue escarmentado y tratado con injusticia ante los hombres, los que a lo bueno le dicen malo y a lo malo le dicen bueno, vino como cordero al matadero, tierno y sincero, sin mancha y sin engaño, como niño y como siervo, vino como Rey y como esclavo, como maestro y como obrero. Resucitó, se levanto y Dios lo glorificó, se postro delante de Dios como quien no tiene de qué avergonzarse, se sentó junto al Padre, y hoy es nuestro más grande anhelo.