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TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- La voluntad permisiva de Dios nos da la libertad de decidir cual camino seguir, y así es que los reyes de Israel, se apartaron de los mandamientos de Dios y continuaron pecando, en Judá también. Pero con todo existieron también hombres que hicieron lo recto delante de Jehová, reyes de honra.
- En el hombre que es de Dios existe un fuego interior, un celo por las cosas de Dios y que no se apaga fácilmente, hace hacer lo justo y El Señor lo dirige con su Espíritu. El hombre de Dios quema todo altar ajeno y levanta su frente ante El Señor, y Dios no se avergüenza de él.
- La voluntad permisiva de Dios nos permite decidir y conocer quienes realmente somos, nos permite edificar o destruir, ser de honra o de deshonra. Hacer lo recto requiere de carácter y aquél fuego enardecente inserta la pasión por El Señor. El hombre debe hacer lo recto delante de Dios.
APLICACIÓN:
- Es bueno saberlo y conocer ésta diferencia marcada claramente por nuestra propia voluntad, que también ciertamente es la voluntad de Dios, con la que honramos o deshonramos. Con todo me conviene ser de honra y hacer lo recto ante El Señor.
- Dios es sobre todo y sobre mi vida también, me ha dado una voz y un pensar, un corazón para actuar y una voluntad para tener libertad; me lo ha dado todo, cómo no hacer su voluntad... Cómo no hacer lo recto como David en su mejor momento... Yo decido hacer su voluntad y llenarme de ese fuego enardescente que consume mi voluntad y que dirige mi caminar. Amén.