- En éste capítulo se muestra la desobediencia de un hombre que por dejar de lado su convicción para complacer a su carne fue desobediente a Jehová, por lo que fué quitada la corona de su cabeza. Así como Dios quitó la corona de Saúl, de la misma manera Dios puede quitar nuestras coronas por la desobediencia y la tentación de nuestra carne. Mejor es ser obediente y guardar el mandamiento de Dios.
- Y no sólo quitó la corona de Saúl sinó que se dolió así mismo por lo ocurrido, ciertamente tenemos libre albedrío y tomamos decisiones, aún en ésto Dios nos ha dado libertad, pero ésta libertad puede traer tristeza al corazón de Dios ya que Él siempre espera lo mejor de nosotros y nos guía de la mano, en cuanto perdemos la dirección y nos alejamos de su mandamiento habremos entristecido su corazón. Dios es fiel pero también debe ejercer su justicia.
- Podemos arrepentirnos pero el castigo siempre vendrá, sólo la misericordia puede salvarnos, mas nuestras espectativas serán de justicia sea cual fuere el resultado, siempre pagaremos por nuestra desobediencia.
- Ser una bendición para Dios y alegrar su corazón es posible, pero también podemos ser una decepción y traer tristeza a su corazón, ésto tengo que tomarlo en cuenta.
Aplicación:
- Si Dios me puso corona Él también puede quitármela, estará en mi voluntad y en mi deséo el poder ser fiel como Él lo es.