jueves, 5 de febrero de 2015

Boris - Jn 1 - La salvación y el perdón


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. El evangelio de Juan es uno de los más hermosos testimonios de la verdad en medio de los hombres, de la vida entrando en un mundo que se hallaba solo y sin esperanza, es un relato precioso y preciso de la venida de nuestro Señor. Vino primero Juan el Bautista, vino bautizando a los que se arrepentirán de sus pecados y principalmente anunciando la llegada del Señor Jesús, pues Dios mismo dijo: Voz que clama en el desierto, preparad el camino del Señor. Escrito esta, y vino El Señor.
  2. A los suyos vino y los suyos no le conocieron, no lo aceptaron, no fue recibido con alegría sino con incredulidad y en algunos casos con desprecio, tal fue el recibimiento para aquél santo cordero de Dios que vino a quitar el pecado del mundo, Jesucristo El Salvador. Qué hermosa la palabra de Dios al relatar la esencia de Jesucristo, al mostrarnos con tanta claridad su hermosura como la luz del mundo.
  3. Tal como fue anunciado por todos los profetas, así mismo fue hecho con la vida del Señor, así mismo se sucedieron las cosas, de modo que no hay nada que no sepa Dios y que no lo haya visto de antemano nuestro Señor, todas las cosas por Él fueron hechas y sin Él nada de lo que fue hecho habría sido hecho, pues de su plenitud tomamos todo y gracia sobre gracia su favor nos envuelve, a pesar de todo.
APLICACIÓN:
  • Santísimo es El Señor, exaltado por siempre, bendito por los siglos de los siglos, en todas las etapas de nuestra vida su justicia no fallará, su misericordia se extendió más allá de lo que nuestro entendimiento pudo aceptar, la eternidad de su presencia nos llama incansablemente y levanta nuestros ánimos para buscarle con la fuerza del fuego que hay en nuestro corazón.
  • Jesucristo es la luz del mundo, el cordero que quita el pecado del mundo, la gracia personificada, es la segunda oportunidad que todos esperábamos, la victoria anticipada ante toda circunstancia, la seguridad ante la incertidumbre, la verdad ante la falsedad de éste siglo. A Él oír, escuchar sus palabras, porque solamente en Él hay salvación y perdón. Amen.