- Por confiar en el Señor no serémos avergonzados, pues Él es el que todo lo hace recto, y todo lo restituye. Sin duda la misericordia de Dios es grande, y el clamor de los que le aman se dirige a pedir misericordia... porque estámos llenos de pecados y por eso tenémos angustias en nuestro corazón, sabémos que sólo El Señor nos puede sanar. Le pedímos también que de nuestros pecados y nuestros errores no se acuerde más se acuerde de nosotros conforme a su misericordia, El Señor es bueno.
- Y El Señor nos dará protección, Él nos restaurará y nos dará calor, pues la soledad es fría y congela nuestros huesos. Sólo El Señor puede dar vida y sólo su presencia hace perfectos nuestros caminos, lo sabémos muy bien, nuestros corazones se verán levantádos, nuestras angustias serán disminuídas porque El Señor nos ha escuchado.
Aplicación:
- Quiero mirar al cielo, y dirigir éstas palabras a Dios, para que mi alma sepa que Él me escucha, que me levanta y que vierte su misericordia sobre mi, y me cubre con su presencia, cada día estaré confiado y cada día será mi vivir junto a Él.