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- Dios es justo. Bien que recibimos perdón de pecados y redención, llamados a vivir en su gracia y para sus propósitos, no abandonémos tales planes, porque tenemos libre albedrío y existe la posibilidad de desechar la gracia; que no sea ésta nuestra decisión.
- Y Dios es justo... así como libró a Lot y lo preservó, será justo en preservarnos si guardamos su pacto. Aún más por cuanto el Espíritu de Dios vino a nuestras vidas y nos llama clementemente a la reflexión y es capáz de liberarnos de la injusticia de nuestros pecados.
- No se vea nuestro corazón corrupto y apartádo de la presencia de Dios, no se endurezca y sea parte de la porción que el Señor no ha de tocar... más sea nuestro corazón el más limpio y transparente, avivado por el fuego de Dios con un Espíritu enardecido.
Aplicación:
- Considerándonos como verdaderos profetas en nuestras propias decisiones, sean éstas la búsqueda constante de la voluntad de Dios, y no nos apartémos jamás de éste regalo inmerecido. Dios será justo con nuestro postrer estado. Gloria a Dios.