miércoles, 11 de noviembre de 2009

Boris - Lc 17 - Gratitud

  1. Éstas palabras se quedaron grabadas en mi corazón, que no sea yo quien haga caer a algún hijo de Dios, ciertamente su vara y su cayado me infundirán aliento y me guiará por sendas de justicia. Amo a mi Dios más que a mi vida, en mi corazón tengo la convicción de su amor.
  2. En éste capítulo me llama la atención la actitud del samaritano que fué sanado por Jesús, en realidad eran diez entre judíos y samaritanos los que fuéron sanados, pero éste fué el único que volvió a dar las gracias. Se nota perfectamente la diferencia con los otros, tal vez tuviéron miedo, tal vez era más la emoción por su sanidad que lo olvidaron, pero éste samaritano dejó de lado todo lo que podría cautivar su atención para mirar a su salvador, y dar gracias.... De la misma forma sucede en el caso de los hombres que se conviérten de sus caminos, no dejan de ser agradecidos por ésta nueva oportunidad, realmente al que más se le perdona más ama, el que ha recibido mayores sanidades es el más agradecido, ésto es totalmente cierto. En la vida diaria Dios está constantemente librándonos de todo peligro, brindándonos de su maravillosa gracia, dándonos nuevas fuérzas cada mañana y nuevas alegrías día a día, por eso y mucho más es que nuestro agradecimiento debe fluír desde nuestro interior, en lo personal núnca dejaré de estar agradecido, he entregado mi vida en las manos del Señor, todo lo que soy y lo que puedo ser están en Él, estoy muy agradecido...
Aplicación:
  • Antes vivía ésta vida conforme a mi propia justicia porque no conocía al Dios verdadero, ahora es diferente, ya no puedo vivir si no está a mi lado, verdaderamente necesito de su presencia en mi vida, fuí perdonado por todas mis transgresiones y aún hoy Él me perdona, es el mejor aliento y alimento que pueda tener. Sólo mi Dios para darme la vida que necesito. GRACIAS!!!!