- Me llama la atención la fidelidad de Samuel, porque a pesar de su edad ya pasada de tiempo, él continuaba siendo fiel y siendo celoso de los asuntos de Dios. Cuán hermoso es sentirse guardador de las cosas de Dios y más aún que Dios se haya puesto por gobernador en nuestras vidas para tal efecto. Con todo debo ser fiel y ser celoso de las cosas de Dios.
- Además de la fidelidad Samuel tuvo obediencia a lo sumo ante Dios, porque aunque no estaba de acuerdo con dar rey a Israel, sólo bastó la palabra de Dios para que él se sometiera e hiciera conforme a lo que Dios había dicho. Ésto es digno de enaltecer, y éste era un hombre de Dios. Sería un gran privilegio servir al Señor y ser un hombre de Dios.
- Un hombre de Dios es firme en sus convicciones y no hace nada sino ha sido aprobado por Dios, además cumple con todos los principios que Dios ha establecido como buenos, guarda su pacto con El Señor y la obra de sus manos no pasa sinó que perdura para siempre, aún dentro de los corazones de los hombres.
- Y quién sinó Dios para penetrar el duro corazón de los hombres?, quién sino El Señor para conocer nuestros más íntimos secretos?, quién es más justo que El Señor?, quién nos da conforme a la verdadera justicia sinó El Señor?... Dios hay y sólo uno es, es El Señor.
Aplicación:
- Ésto me anima a buscar nuevamente ser un hombre de Dios, un hombre piadoso y que vive la vida más dignamente, un hombre firme y con convicciones, un hombre valiente y certero al hablar, quiero ser como mi Señor y encontrarme nuevamente con la inspiración que dió luz a mi vida.