TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Cuando hay verdadero arrepentimiento las acciones cambian, los dichos y las obras son diferentes, hay un giro de 180 grados en el que hay una clara diferencia y un genuino cambio de planes. Cuando Dios nos llama al arrepentimiento, Él desea que sea genuino y que toda verdad dicha sea de corazón, con fidelidad y muestras de cambios reales en nuestra dirección.
- El arrepentimiento incluye optar por una nueva opción, es una segunda oportunidad en un camino que con seguridad resultara ser mejor. Arrepentirse ante Dios es abrir el corazón, creer que hay un mañana mejor, que la vida en El Señor es mucho mejor y que sus palabras pueden cambiar nuestro corazón. Sí Dios llama y el hombre se vuelve de sus malos caminos, entonces hay sanidad del corazón, hay esperanza por un mañana mejor, hay una nueva oportunidad que en adelante la dirige El Señor.
- Por más duros y difíciles que sean nuestros caminos; por más grandes y penosos que sean nuestros pecados, Dios nos llama al arrepentimiento y nos llama a sus caminos de paz, limpiará nuestros pecados y sanará nuestras heridas, cuando lo hagamos de corazón, cuando andemos bajo su sobra y nos resguardemos bajo su amor; no hay cosa tan grande que no pueda perdonar El Señor, si realmente hay arrepentimiento de corazón.
APLICACIÓN:
- Creo que todos necesitamos volvernos a Dios, en una u otra medida todos hemos pecado y todos hemos fallado, constantemente necesitamos el perdón de Dios porque nuestras obras no son buenas, porque naturalmente cometemos pecado y faltamos a la promesa que un día hicimos a los pies de Dios, constantemente necesitamos su amor, su apoyo, su respaldo y su sanidad en nuestro corazón.
- Tal vez como Nínive haya arrepentimiento genuino con obras que marchen en un mejor sentido de la mano de Dios, tal vez el que andaba en pecado se vuelva de aquél y busque de corazón al Señor; por lo tanto no dejemos de anunciar las buenas nuevas del Señor, no dejemos de anunciar los beneficios de estar en su amor, tal vez el que pecaba no peque más y se vuelva a Dios, quizás somos el conducto que puso El Señor para hablar al mundo de la misericordia de Dios.