TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- La culpa es mucha y tapa nuestros oídos de tanta que es, por haber pecado y haber dejado en corrupción nuestras acciones y nuestras debilidades; el castigo es inminente pues nadie puede huir del control de Dios, nadie que pueda decir que El señor no conoce sus caminos. Dios es fiel y se deleita en la misericordia, más nuestros pecados traen sus frutos para nada buenos.
- Dios es Dios de perdón y de nuevas oportunidades, quién hace nuevas todas las cosas, el que nos restaura después de la caída si hay verdadero arrepentimiento en nuestro corazón. Al final los que esperan en Jehová verán cual es su gloria y cual su perdón, por lo que aún hay tiempo para volvernos a Él, para dejar de pecar en contra de Él; más grande galardón hay en la sinceridad del corazón y la confesión de los que siendo pecadores se halla a sí mismos caídos y derrotados a los pies del Señor.
- Dios de poder, Salvador y Redentor, bueno para siempre, justo y fiel, bendito entre las naciones, bendito en nuestro corazón, levanta del pecado y se deleita en la misericordia, no nos ha faltado y no nos ha destruido a causa de nuestro error, se acordó de nosotros y constantemente nos habla con palabras de amor y con aliento de vida, su amor nos rodea y cubre nuestro dolor, qué hay más grande que nuestro Dios?, ciertamente nada.
APLICACIÓN:
- Todos hemos pecado y lo seguimos haciendo, no podemos justificarnos, tampoco podemos ocultar nuestras faltas a sus ojos, no podemos cambiar nuestros destinos ni aún mover un sólo paso de todos ellos. Toda la misericordia y la gracia están en las manos del Señor, en su infinito perdón, por lo que podemos decir que tenemos un Salvador que vive y reina al rededor nuestro.
- Perdone Dios la dureza de nuestro corazón, porque de día andamos creyendo que obedecemos su amor y de noche mordemos absueltos de injusticia y de dolor, que sólo nos traen muerte y destrucción, nada hay que se pueda esconder de la mirada de Dios, nada hay que pueda justificarnos antes que su amor.