TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Dios es claro y no hay en Él confusión, Él específica cada detalle de como se le debe servir en su lugar santo, tanto para quienes se apartaron de Él como para los que fielmente le sirvieron siguiendo cada uno de sus preceptos. El lugar de Dios es santo y su gloria llena toda la casa, por lo que para poder acercarnos a Él primeramente tendremos que santificarnos, entonces estaremos en condición de poder entrar a su lugar santo.
- El que desea servir a Dios debe cumplir con sus mandamientos y con los dichos que Dios ha dado, debe santificar su vida y ser testimonió vivo de la gloria de Dios ante los hombres, porque las cosas de Dios son celestiales y no terrenales, son fruto de su amor y no de nuestro esfuerzo o nuestra propia voluntad. A Dios debemos todo lo que vemos y sólo en Él podemos hallar solución ante toda situación, por su gracia, gracias a Dios.
- Primeramente como sacrificio vivo para luego pasar a ser testimonio vivo de su gran amor, entonces mediante la santificación como sacerdotes de su templo para servirle en medio de la congregación; entonces descenderá la gloria de Dios, entonces podremos estar en sus caminos y cumplir los propósitos que estableció en nosotros, podremos bendecir su nombre y cantarle con el corazón.
APLICACIÓN:
- En su lugar santísimo, en sus atrios con alabanza y en sus dichos con santidad de corazón, así es que queremos estar, así queremos servirle y andar en su plenitud, como hombres de paz con poder, como instrumentos de Dios para los propósitos de Él. Ciertamente a Dios no le podemos dar nada que no esté cubierto de perfección, sino más bien santificado y puro.
- Es hora de crecer, de madurar en la fe, de contemplar la belleza de estar en pie al servicio de un Dios de poder, la hora y el tiempo de andar en santidad dispuestos y preparados para vencer, tiempos de crecimiento y de santificación, tiempos de crecimiento y de perfección. Amén.