TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Los hombres son falibles ante Dios, cometemos errores al punto de llegar al pecado. Cuán difícil resulta para nosotros mantener la pureza de corazón y qué difícil resulta la fidelidad en un mundo que práctica la traición. Por tanto, y como lo afirma Dios, es posible mantener la fidelidad y ser santos; ésto mediante la santidad, la consagración a Dios, porque así fue con Daniel, Noé y Jacob.
- Entonces, es mejor mantener la santidad y la pureza del corazón mediante la consagración. Así cómo lo dice El Señor: los profetas y quienes hayan erigido ídolos en su corazón serán cortados de la tierra. Mejor es vivir en su presencia que mil años fuera de Él.
- Tantas son las veces que fallamos, y múltiples las ocasiones en que nos enfriamos y entregamos en manos del pecado nuestros sueños y no somos fieles a Dios, de otro modo Dios no lo mencionaría. Pero así como dice El Señor, Él levantará una nueva generación del polvo de la anterior, de modo que la redención es verdadera y posible para el que cree; será que mi alma viva esperanzada y que mi corazón no pare de creer por más duro que sea el haber incurrido en error. Sea que me sane El Señor y que limpié mi corazón para estar a su lado y lave ni frente por mis iniquidades. El Señor es fiel, para siempre es su misericordia.
APLICACIÓN:
- El Señor guarda mis caminos y sana mis heridas, es Dios quien me sustenta y hoy habla a mi vida, como la voz de refrigerio que necesita mi alma, como la luz que alumbra mi calma, así como el deseo más puro que satisface mi ser. Por amor me llamó y por amor me levantó, por amor es que me tiene en sus brazos y por amor me sustenta con su palabra. No soy digno de ello, sólo puedo esperar en su misericordia.
- Reconozco mis faltas y la dureza de mi corazón, que con debilidad me alejé y que no hice conforme a su voluntad, peor aún puse ídolos en mi corazón y con seguridad contristé mi espíritu; pero hoy cuento con su amor, como si no tuviera en mi carga alguna, espero en El Señor como mi única salvación, imagino su presencia y que un día me exalte en su gran amor.