- Todo es vanidad y aflicción de espíritu, pero que tal si a ello le añadimos la presencia del Espíritu Santo... Tenemos consolación, y no sufrimos por causa de las aflicciones, y ésto es porque no somos parte de éste mundo sino del reino celestial. Hay un manto protector que nos cubre, por tanto consolación tenemos y vemos con la mirada espiritual.
- Y compartimos la ciudadanía celestial, ya que no estámos solos, tenemos hermanos en la fe, de modo que como está escrito, que si algúno cayere el otro lo levantará y si algúno siente frío el otro lo calentará.
- Si no fuera que hayamos encontrado el caminar con Dios como un deleite, no estaríamos satisfechos, en el mundo caminaremos de la mano de Dios, guiados por su bendita luz.
Aplicación:
- Gracias a Dios porque todo lo he pasado y he aprendido a estar contento, porque sé que su mano me guía, y que mi consolación y mi redención serán guardadas para siempre.