TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Muchos desconocen lo que Dios está hablando, ignoran los dichos del Señor, no lo quisieron recibir e ignorantemente viven según sus propias reglas, viven del alimento de Dios, del sustento de sus manos pero no le reconocen y hacen lo que les manda sus corazones, son simples de pensamiento y de corazón, corren mucho peligro y sin embargo les gusta la vida que llevan; son como criaturas que no hallan sentido en su propia existencia. A estos dirige Dios palabras de advertencia por lo que ha de venir si no meditan hoy.
- El diablo está como león rugiente buscando a quién devorar, rodea la tierra en busca de los que piensan que la vida es un carnaval, los convence del error y apresan su preciosa alma, son víctimas de sus pecados y forman un futuro difícil y lamentable lejos del Señor. Pero Dios ofrece una salida perfecta por medio del arrepentimiento y la gracia que tanto nos hace falta, provee de la salvación perfecta en la Cruz, donde quedaron sellados nuestros pactos, donde se fundó nuestra redención.
- Reflexionemos siempre, oremos sin cesar, cantemos salmos a su nombre, cumplamos el pacto de nuestro corazón y no pequemos más contra Él, sabiendo que el destino es más duro que el de Sodoma y Gomorra; conociendo cual es la voluntad de Dios, seamos fieles a Él, así como Él sigue siendo fiel en su palabra. Todo esta escrito y todo está dicho, grandes cosas hay en El señor y todo juicio le pertenece a Él, por medio de Él, por Él y para Él sea toda la gloria, la honra y el poder. Amén.
APLICACIÓN:
- Gracias a Dios fuimos salvos, gracias a la preciosa sangre de Jesucristo, a su amor incondicional y las maravillosas palabras que salen de su boca; Nos ha llenado de sabiduría y entendimiento, ha dotado del conocimiento perfecto, ánimo para levantarnos valientemente y afrontar nuestra realidad, para hacer nuestro rostro brillar, para demostrar al mundo que nuestro Dios es real, vive en nuestro corazón y guarda nuestro caminar. Poderoso es Dios, grande es El Señor.
- Maravilloso, poderoso, majestuoso, digno de gloria, honra y poder; dueño del oro y de la plata, Padre eterno, por Él y para Él, en Él y con Él, Santo es El Señor. Los pueblos se rendirán a sus pies, se postrarán ante Dios nuestro Señor, brillarán las naciones y reinará con poder. Habitarán los justos y se alegrarán junto con Él, serán uno sólo y así mismo uno con Él. Digno de gloria, honra y poder.