martes, 13 de mayo de 2014

Boris - Amós 2 - Dios de paz


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. El Señor es sabio y conoce todo lo que guarda el corazón de los hombres, y juzga con la verdad de modo que ninguno pueda hacerse salvo a sí mismo. Por todos los pecados cometidos y si no hay arrepentimiento legítimo ninguno escapara al juicio de Dios; por lo que es sensato saber que estamos sujetos a sus dichos, los dichos de su boca, con lo cual no deberíamos andar en injusticias y pecados ignorando al Señor. Más importante será volver a sus caminos y andar en los preceptos del Señor.
  2. Dios nos de valor para enfrentar la realidad de nuestra debilidad y nuestro pecado, para reconocer que sólo hay un Dios y que es justo para librar nuestra alma de la muerte. Que seamos sensatos para gozar de sus dichos y que no sean estos juicio principal en nuestras vidas. Levantemos la mirada y reconozcamos que más allá de lo que imaginamos esta El Señor y toda su majestad alrededor; que nuestros ojos puedan ver lo grande que es su amor y lo que realmente conviene a nuestras vidas y a la vida eterna que ha de ser.
  3. Cuanta alabanza nace del corazón, por nuestro Dios que está vivo y por lo que hay en su presencia y su favor, porque por fe vivimos y por sus dichos cantaremos otra vez, que por su misericordia somos salvos y porque a Él le plació vernos a su lado. Cuanto clamor hay en hablar al Señor, porque somos tan débiles y tan frágil es nuestro corazón, todo nos aflige y no andamos si no es con la ayuda de Dios. Aunque muchos no lo reconozcan hay un Dios, digno de gloria, honra y honor.

APLICACIÓN:

  • Vivimos para la gloria de Dios, para alabar su nombre y para exaltar su corazón, en paz con El Señor y en su voluntad para siempre andará nuestro corazón; benditos para siempre, dignos en nuestro corazón, gracia y benevolencia a nuestro favor, por la gracia de Dios. Tan poderoso es el amor de Dios, son justos sus juicios y verdadera su palabra para nuestra salvación.
  • Cuesta recordar, el andar vagando y querer volver a empezar, volver a ser parte de ese maravilloso plan. Que la paz de Dios brille en nuestras vidas y en nuestro corazón, proclamando su amor y su verdad, para los que no creen y para los que no reconocen que Dios es Dios de amor y Dios de paz.