TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Jesús es el Hijo de Dios, y tiene autoridad sobre todo lo que hay, tiene poder sobre todas las cosas y le ha sido dada toda la gloria del Padre. Cristo sana enfermos, perdona pecados, calla las voces acusadoras y renueva todas las cosas como nuevas otra vez. Conocedor de todo, no ha dejado lugar al pecado y tampoco ha dado pie a los que con odio pretendían difamarlo. Sin duda Jesús es el Hijo de Dios.
- Ni multitudes, ni potestades, ni lo mas bajo pueden cambiar el amor de Dios, nada en éste mundo tiene el poder para liberar un corazón y cambiar una vida como lo hace El Señor. Amor incomparable, amor hasta la muerte, amor de hechos y de justicia, es el amor de Dios, que nos rodea cada día, nos envuelve con misericordia por encima de nuestros defectos y nuestras faltas, el más sincero y grande amor viene de Dios por medio de Cristo Jesús.
- Ningún esfuerzo es en vano si vamos en dirección del Señor, ningún llamado puede ser rechazado porque conocemos su voz y nos alegramos de seguirle en cada paso, a pesar de muchas veces no conocer el destino, sabemos quien es nuestro pastor y cual nuestro final. Con amor eterno nos amó El Señor, con amor sincero nos levanto en medio de la multitud. Para glorificarnos y perfeccionarnos nos mostró la cara de la libertad, nos mostró la verdadera misericordia y la mas sincera necesidad de ayudar. Precioso es El Señor.
APLICACIÓN:
- La vida es hermosa si vamos de la mano de Dios, es maravillosa si vamos mirando su amor, la vida tiene sentido y tiene color, tiene luz y tiene amor, la vida tiene propósito, y se muestra llena de esperanza cuando se trata de su amor. No hay mas dolor, no hay más temor, no hay incertidumbre sólo hay devoción. Fuimos hechos con un propósito para ser de utilidad en los caminos del Señor, fuimos hechos con amor para dar amor.
- Las palabras de Jesús resuenan en el corazón, abren caminos de luz y muestran fidelidad y satisfacción, son de instrucción y de dirección, son magníficas y agradan al corazón, son nuestro destino y son nuestra unción, poderosas, preciosas. Hay mucho porqué estar agradecidos y cuánto más por las palabras de Jesús. Amén.