TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- A veces realizamos la misma oración, y creemos que Dios no escucha nuestras palabras, a veces el dolor es tan grande que le preguntamos a Dios porqué está sucediendo... Parece que Dios se hubiera olvidado de nosotros.
- Un corazón humilde y entregado, cuyo amor no cambia por fuerte que sea el viento, no mira situaciones, y no se mide con respecto del entorno, mas en medio de la nada confía en El Señor y no hay en él engaño alguno; aquél corazón da fuerzas al alma humilde y al que decidió esperar en El Señor, a pesar de la dureza de la vida, sólo piensa en El Señor, sólo espera en la respuesta de su gran amor, dicho de otro modo, confía en Dios.
- Puede ser que el día se apague y que la noche caiga de repente, que las lágrimas no cesen y el diluvio acompañe... puede ser que la angustia revuelva las entrañas, mas quién nos apartará de su amor?... Por algo vinimos al mundo, y ésto no de nosotros mismos, sino del Señor, en cuyos propósitos estamos involucrados como con un sello que se torna brillante y enardecido, por la gloria de Dios y para el agrado de Él.
APLICACIÓN:
- Nuestra alabanza es hermosa, junto a las oraciones del que amó de corazón, y las peticiones del que hizo la lucha para agradar al Señor. Es hermoso vivir para El Señor, esperar en Él por una vida mejor, juntar todas las alegrías de haber visto su gracia y haber conocido su amor, nada hay que sea mejor, a disfrutar juntos de la hermosura de Dios.
- Marcó nuestros caminos, nos mostró lo grande que es nuestro destino, hizo planes con nosotros y guió con alegría cada uno de los pasos que dimos, hasta llegar a sus pies y darnos la fuerza de ser llamados como sus hijos, para ser dignos de un regalo no merecido.