- En la Iglesia hay quienes padecen tribulación, más ahora sabémos que Dios tiene un justo juicio para los que obran en tales cosas. Tenemos un Dios, todo poderoso, quien peléa por nosotros.
- Esperamos en el Señor, quien traerá reposo a los atribulados, por cuanto fuímos pacientes en esperar en Él, y no renunciamos nunca su precioso llamamiento.
- Es el deséo de nuestro corazón el que mayor cantidad de multitudes procedan al arrepentimiento, pues los que no conociéron a Dios fuéron exluídos de su presencia, pedimos misericordia por las criaturas del mundo, misericordia y perdón.
- Siempre deberemos orar porque seámos dignos de su llamamiento, pues nuestras obras son malas, más nuestro corazón se baña en arrepentimiento; salvador, Dios de amor.... sea propicia tu presencia.
Aplicación:
- Hemos de esperar en el Señor, quien en su tiempo será propicio a nuestras vidas, en quien encontramos paz y reposo. Háganos dignos de su llamamiento, en tanto esperamos en ésta tierra portadores de su presencia.
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