miércoles, 29 de octubre de 2014

Boris - Mrc 4 - El Sembrador


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Los milagros de Jesús, maravillosos, preciosos al igual que sus palabras, sus hechos y las enseñanzas que de Él conocimos; en todo la revelación de sus dichos y las misericordias dadas por amor a sus amigos. Cristo habló por parábolas y enseño con palabra de verdad y con toda la autoridad, habló de lo que Dios le mostró desde el inicio de los tiempos, habló de grandes maravillas que sólo conocemos por medio de sus dichos preciosos, sólo vemos en un mundo que la fe nos revela, que sólo El Padre nos puede mostrar.
  2. El sembrador fiel es en su trabajo, esforzado y valiente cuando realiza su trabajo, es hombre seguro y confiado en su labor, es experimentado y conocedor de las leyes de la siembra y la cosecha, es fiel y no descansa hasta ver su trabajo dar frutos, es más que un obrero, más que un mayordomo, más que el hombre de letras que a la verdad solo sabe de aquello, el labrador es hombre de sacrificio quien conoce las leyes de la vida, las leyes del que da vida a todas las cosas.
  3. La revelación del Cristo nos ha sido dada, nos ha sido otorgada en palabras sencillas y son claro testimonio de la fidelidad de Dios, en que las dudas y el miedo no nos invaden y no son de tropiezo para nuestras vidas, no son tristeza ni dolor, no son desesperación, por lo contrario vienen a ser paz al corazón, vida y ánimo cuando falta una solución, cuando la debilidad se muestra afanosa y perturba al que con fe espera en El Señor.
APLICACIÓN:
  • El que espera en El Señor es justo para entender muchas de sus verdades, el que las halla tiene esperanza y en él está la verdad manifiesta y sublime; el que espera en El Señor es digno de galardón y de sentir satisfacción, es digno de admiración por guardar la fe; valiente y esforzado, confiado y seguro, será el que siembre en otros la gran comisión, el gran mandato de Dios. El que espera en El Señor oye su voz y cumple sus dichos así como hay vida en su interior.
  • El Reino de Dios esta en nosotros y como el grano de mostaza crece, firme y constante, fuerte e imparable; crece con viento favorable y con vigor de justicia en nuestro corazón. Llegará el tiempo de la siega y para ello habrá de haber sido gran fiesta por haber visto los frutos y su resplandor, para ello el Reino de Dios habrá sido toda una casa cubierta de amor y de perdón, será la casa de Dios y el templo santo que Dios guarde en nosotros y nosotros en Él.

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