TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Dios es un Dios celoso, además es un Dios poderoso, puede partir montes, puede dominar las aguas, y dominar la luz y las tinieblas, es un Dios increíble, que no todos conocen realmente porque no tienen acercamiento a Él. Pero también conocemos lo que ha mandado por medio de sus profetas que llegara el día en que vendrá su presencia y llenara la tierra en lo que no habrá luz ni noche, cuando vendrá y tomará juicio sobre las naciones que se hubieren levantado contra Jerusalén y sobre todos aquellos que no anduvieren en pos de Él y no subieran para adorarle.
- Pero además sabemos que Dios es justo y es fiel, que su misericordia para con su pueblo no se acabará y que los días en que su presencia sea visible a nuestros ojos veremos realmente la luz de su gloria. Los días son cortos para conocer al Señor, ciertamente faltan las palabras para describir su presencia y la gloria que de Él proviene; andamos por esta tierra y poco le conocemos, porque a Dios no se le puede conocer por completo, mas de lo que vemos hablamos y de lo que presenciamos también somos testigos, que Dios es poderoso y es omnipotente.
- Nuestra esperanza está en Él, en su palabra, en las maravillas con las que se presenta, con los dichos de su boca y los prodigios que tanto nos han contado. Es bueno Dios, es benevolente El Señor, se acordará de cada uno de nosotros, andaremos en justicia por amor de su nombre, porque con nosotros no puede negarse a sí mismo; entonces no dejamos de creer en su gran amor, en sus promesas y en sus beneficios también.
APLICACIÓN:
- Gracias a Dios por haberle conocido, porque con el pasar de los años nos es otorgada madurez de corazón y de espíritu, porque el alimento diario está en su palabra y no falta su gracia sobre nuestras vidas, en tiempo bueno y en tiempo malo. Ya el destino de los insensatos está dicho, al igual que el gozo de los que buscan su presencia; le hemos conocido y hoy también andamos en sus caminos. Gracias a Dios.
- Hoy también es día del Señor y de su boca salió el que hoy existiera, Dios es dueño de los días pasados y de los venideros también, por su presencia andamos y de su gracia recibimos en la medida justa y acertada, pues su sabiduría es mayor a lo imaginable. A su templo santo vamos a adorarle, a cantarle y a decir cuán grande es El Señor.
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