TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Fuera de Cristo nada podemos hacer, si no estamos conectados a Él nuestra vida no vale nada, no tiene sentido, porque sólo en Él hallaremos nuestra libertad, fuera de Jesús no llevamos fruto sino que como los pámpanos que al no llevar fruto son echados al fuego, así mismo acabaría aquel que no tiene a Cristo en su corazón. Bendito Jesús Señor y Pastor nuestro, por Él es que no somos del mundo.
- Como no somos del mundo el mundo nos aborrece, porque somos de Dios y de Dios testificamos, mas como no somos del mundo, el mundo nos aborrece; Pero también hemos sabido que antes de que nos aborrecieran, ya el mundo aborreció a Jesús y que antes que sufriéramos persecución ya Cristo dio su vida por nosotros, de modo que en Cristo somos más que vencedores a pesar de lo que el mundo pueda hacer que a la verdad nada puede hacer.
- Nos dejó un mandato especial: Que nos amemos lo unos a los otros así como Él nos amó. Porque nos amó con el amor del Padre, así como El Padre le amó a Él; si permanecemos en su amor veremos sus milagros y sus obras maravillosas en nuestra vida, si permanecemos en su amor El padre respaldará nuestras peticiones, y guardará nuestro corazón con el Espíritu de consolación, con su Santo Espíritu.
APLICACIÓN:
- Cristo nuestro Señor y Salvador, tanto nos amó y su deseo fue que compartamos el mismo amor que recibimos de Él, dio su vida por nosotros y anunció nuestra victoria, hizo prodigios y mostró señales que nos quitan toda inocencia, y sus obras hablan de nuestros pecados, de modo que no hay excusa sino que todos antes deberían proceder al arrepentimiento, al amor de Cristo. Amén.
- El amor de Cristo, santo y puro, fiel y verdadero, justo y maravilloso, más que impresionante, su palabra sembrada en nuestro corazón, dispuesta a dar mucho fruto, a dar gloria a Dios en todo tiempo, a crecer y brillar con el amor de Cristo. Hoy tenemos su amor con nosotros, amor que viene de Dios por lo que volvemos a afirmar que Dios es bueno, misericordioso y benevolente. Padre bueno, no hay nadie como Él.