jueves, 14 de agosto de 2014

Boris - Mal 4 - En las manos de Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Vendrá El Señor. Con fuego y poder, justicia delante de Él. Vendrá con verdad y como el sol, vendrá para saciar el alma del que le busca de corazón, vendrá Dios. Entonces sus enemigos serán abatidos, sus hijos saltaran como lo hacen los becerros de la manada. Vendrá Dios y en sus alas traerá salvación. Por los siglos Dios de amor, perpetuo e infinito es, Santo y poderoso es su amor, digno para siempre es El Señor.
  2. Hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y de los hijos hacia los padres. Se verá el amor de Dios, brillará su inmensidad y la paz de su corazón, hará milagros y prodigios en medio de la congregación. El día del Señor será para restauración y para redención de muchos, para satisfacción de los sedientos y los que se entregan enteramente para ser parte de la obra de su gran amor.
  3. Cuán grande es El Señor, cuán grande su amor, perdonador y Salvador, digno para siempre y justo en todo sentido, bueno es Dios, bueno es Él. Grandes historias han sido parte de Él, grandes maravillas de las que somos testigos y vivimos en Él como en un nuevo amanecer, grandes prodigios en nuestras vidas, grandes verdades que aún pudimos ver, grande es El Señor, su majestad y su poder.
APLICACIÓN:
  • Los días son cortos y las ocasiones contadas para la obra en la que hemos de creer, oportunidades que no pueden desfallecer y días enteros de no pueden enmudecer; por encima de las dudas hay un Rey, hay un Salvador y Redentor Jesucristo nuestro Rey, cordero inmolado y quien pudo vencer, la luz de la mañana, el sol de justicia para el que haya perdido el sentido y anduvo caído y sin más esperanza en su ser. Nuestro Dios es Él, nuestro amado y nuestro Rey.
  • El giro que Dios hizo crecer, el día que alumbro con esperanza se vio más fuerte que aquél que no conoció sus dichos, que no escucho y no quiso entender, que se equivocó reiteradas veces y hasta hoy no sabe que hacer, todo eso es parte del corazón del hombre y de su débil pensamiento, todo eso es frágil como el cristal y débil como la brisa que se pierde en la inmensidad. Sin Dios no hay sentido, sin Dios no hay más vida, no hay más justicia y tampoco hay libertad.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Boris - Mal 3 - El Cordero de Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Dios viene con justicia y con poder, su obra poderosa es maravillosa en gran manera y sus dichos como el fuego que arde sobre los hombres. Manda su ángeles a preparar su camino y a preparar a los que han de ser justificados por medio de su gracia. Santo es, digno de toda gloria y honor. Amén.
  2. Conoce Dios los corazones y conoce el pensamiento de los hombres, sabe Dios las intenciones de muchos y los pactos de sus obras, su palabra es verdad, su misericordia es sobrenatural, es fiel El Señor, es justo para perdonar, bueno para redimir al que ha caído, asi es Dios que guarda el pacto de sus hijos y guarda los sueños de sus corazones. Amén.
  3. Toda gloria y toda ofrenda sean dadas a Dios, todo reino y toda majestad le pertenecen a Él. Tanto hemos fallado y tanto que hemos turbado nuestro corazón en andar lejos del Señor, que faltamos a su voluntad al no ofrendar ni diezmar, pues Dios lo ha dicho y Él lo ha escrito, que no somos fieles, y no hay justicia en nuestro corazón.
APLICACIÓN:
  • Mucho porque meditar y mucho que lamentar por causa de nuestra equivocada voluntad. Muchas fallas por perdonar y tantos pecados juntos que tapan la verdad; que no hay justo ni uno solo que no haya dependido del perdón de Dios, no hay hombre que pueda confirmar tal error de creer haber hallado santidad sin haber puesto la mirada en nuestro Dios.
  • Bendito sea Dios porque tiene apartado un destino de gloria para los que creen y confían en su nombre, para los justos por la gracia y la maravillosa sangre del cordero de Dios, el Santo de nuestro corazón.

jueves, 7 de agosto de 2014

Boris - Mal 2 - Inigualable amor


TIEMPO DE CALIDAD: 15 minutos.
  1. Dios de justicia, quien se complace de la ofrenda hecha con sinceridad y con la más buena intención de parte de los que le aman y le buscan de corazón. No así de quienes ofrendan a dioses ajenos y andan creyendo que Dios se complace aún de los que hacen lo malo y pervierten sus corazones; para tales Dios ha dicho que no prosperarían y al final se verían humillados. Seamos sinceros con Dios, seamos honestos con El Señor.
  2. Así como Leví, que fué hallado en total rectitud delante de Dios, así andemos en justicia de la mano del Señor, andemos en caminos de bien y en la verdad de su palabra. Andemos en Espíritu de Dios y no corrompamos más nuestra alma; para ser justos tanto con los hombres así como con Dios; con la mujer de nuestra juventud como con el pacto que un día le hicimos. Dios no se agradará en los que hacen lo malo delante de sus ojos.
  3. El hombre de Dios ha de ser justo en todo sentido y ha de ser honesto consigo mismo para andar en rectitud y no faltar a las promesas de bien hechas por sus padres, para no faltar al deseo de Dios de que seamos salvos y limpios delante de Él. Seamos fieles a Dios, andando en la verdad y haciendo obras de bien con los que aún no vuelven a los caminos de Dios, aquellos que andan equivocadamente vean que sólo hay un Dios verdadero y también reciban justificación.
APLICACIÓN:
  • El Señor Jesús es la verdad y la vida, en Él está la luz y la justicia, por su sangre fuimos limpios y por su muerte justificados; tan grande regalo no puede ser rechazado y no puede ser desechado, y Dios con toda misericordia se acerca a nosotros para darnos perdón y un nuevo comienzo en una vida de esperanza y rectitud. No la despreciemos, no hagamos ofrendas equivocadas y faltas de amor, no nos desplacemos por caminos de iniquidad y de falsedad, clamemos a Dios y Él nos responderá.
  • Dios es proveedor y es el que nos levanta en una vida mejor, proveyó de la mujer de nuestra juventud y anduvo pensando en nosotros cuando fuimos condenados por el pecado y por la llama de un mundo acusador. Cuán grande amor Dios nos dio, cuán grande perdón Él nos mostró; inigualable es su amor, inalcanzables nuestros sueños sin la ayuda del Señor.