TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Magnífica es la presencia de Dios. Los seres vivientes se rinden ante Él, cumplen su voluntad y guardan sus dichos. Tan maravillosa es su grandeza y tan preciosa su presencia, no habría en el cielo ni en la tierra alabanza que pueda expresar su belleza. Bendito para siempre es El Señor.
- Tengo vista de hombre y tengo mirada de disolución, camino en valles de aflicción y no tengo más consuelo que el clamor a mi Dios; cómo no he de humillarme ante su presencia, y clamar a su nombre cuando ha sufrido mi corazón, nunca antes vi un día como el de hoy, en la magnífica presencia del Señor. Cómo podría olvidarme de un amor tan grande, un amor tan fiel.
- Pero si Él mismo me llama y guarda mis caminos, Él mismo me santifica y me levanta más que a un querubín, Él mismo dice mi nombre y justifica mis pasos; y puso en alta estima mi corazón. Soy parte de Él y Él parte mía, sueño sus sueños y canto de alegría, parto del punto en que me enamoro de Él, de su presencia y su magnificencia.
APLICACIÓN:
- Mayor descripción de su santidad y mayor paz como la que da El Señor no hay; aprecio su gloria y su grandeza como el más hermoso de los ensueños, como el más valioso de mis anhelos, vivo por su gracia mientras Él muestra su gloria en cada maravilla que el cielo ostenta.
- Partiré de su presencia, para alcanzar una gloria en sus atrios, donde está el galardón de su gracia, para ver maravillado una vez más la grandeza de su nombre, no sólo los querubines han estado en su presencia sino que hizo dignos a los hombres de contemplar su hermosura. Amén, para siempre amén.