- El Señor no se queda callado cuando es justo que se manifiéste, en éste caso por no haberle dado honra como el primero y el único Dios... Todo tiene un precio menos lo que es de la gracia, pero no hay gracia si no se paga la culpa como lo hizo Cristo, que por Él somos justificados, mas aún así traicionamos la confianza dada. Donde está la presencia de Dios hay justicia, cuánto sería bueno para nosotros contener su presencia en nuestras vidas.
- Los Sirios pagaron un precio por sus males, y buscaron deshacerse del arca del Señor, pero no le adoraron, y tampoco fue puesto en el lugar que correspondía, así mismo Dios no terminó con los males que les habían sobrevenido. Nosotros somos el pueblo de Dios llamados a adorarle y guardar sus preceptos, aunque otros lo nieguen nosotros no le negaremos y siempre buscaremos la reconciliación con El Señor por medio de Cristo salvador nuestro.
- La justicia de Dios exige que le seamos fieles y no lo pongamos en el lugar que no le corresponde, ésto es verdadera justicia!!, no podrá discutir la arcilla con el alfarero... fuera de eso su gracia es superior y manifiesta a nuestras vidas.
Aplicación:
- Enseñanza que vale más que el oro, recuerdo que es mayor que la estima propia, así es la palabra de Dios, así es su justicia y su equidad. Dios de oportunidades.